martes, 23 de noviembre de 2021

Si quieres árboles de libertad, siembra semillas de justicia

 


En la Escritura, el término árbol o árboles aduce a los hombres o a la humanidad. Cuando Jesús curó a aquel ciego, al principio éste señaló “veo los hombres como árboles, pero los veo que andan” para luego ser restablecido completamente.

 

De igual forma Jesús, en su momento, refiriéndose a las personas señaló “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.  Así que, por sus frutos los conoceréis”.

 

En ese mismo orden de ideas en Revelación, poco antes de iniciar el derramamiento de las plagas referidas a las siete trompetas, un ángel les dice a los otros cuatro dispuestos a esto “no hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios”.

 

De esta forma, aquella instrucción de Dios en el Jardín de Edén adquiere mayor comprensión: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”, refiriéndose a la manera en que alimentándose el hombre de la información llegaría a ser perfecto: a través de prestar atención a la instrucción de  Dios, representado por el árbol, el hombre, de la vida, o a través de su propia experiencia basada en el acierto y error, representado por  el árbol, el hombre, de la ciencia del bien y el mal.

 

Dado que Dios es santo y perfecto, la plena libertad se alcanza cuando uno refleja su carácter, lo cual es representado, como señala Pablo escribiendo a los de Éfeso, como alcanzar la estatura perfecta de Cristo; pero esto implica un crecimiento y dicho crecimiento está condicionado a lo que previamente se ha sembrado por lo que para alcanzar aquello se requiere estar sembrando constantemente en uno y en los demás semillas de justicia, y ¿qué es justicia?, “todos tus mandamientos son justicia” escribió en su momento David en uno de sus salmos, y, en ese sentido, también dejó al respecto consignado el resultado de ello: “Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación. Entiendo más que los ancianos, porque tus preceptos he guardado”.

 

Lo anterior lo dejó muy claramente establecido nuestro Señor en aquel intercambio discursivo con aquel joven: “Y he aquí se le acercó uno y dijo: Maestro, ¿qué bien haré para obtener la vida eterna? Y Él le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Sólo Uno es bueno; pero si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos”, así que ya lo sabes si quieres árboles de libertad, siembra semillas de justicia.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

www.rocefi.com.mx


 

Referencias:

Marcos 8:24; Mateo 7:16-21; Revelación 7:3; Génesis 2:16-18; 1 Pedro 1:16; Mateo 5:48; Efesios 4:13; Salmos 119:172; Salmos 119:99-100; Mateo 19:16


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